A todo o nada
Última semana antes a la elección en la PBA. El desdoblamiento terminó siendo una prueba de fuego para el Gobierno, al que después del domingo todavía le van a faltar 34 días hábiles (49 corridos) para llegar a la elección del 26 de Octubre.
El Gobierno puso toda la carne en el asador para que el dólar no supere los $1.360 ($1.355 al cierre del viernes). Ya no sólo buscando activar el carry, llevando las tasas de interés domésticas a donde sea necesario vía suba de encajes a los bancos e interviniendo activamente en futuros, sino que desde el martes pasado empezó a operar directamente en el spot, por debajo del techo de la banda (hoy en $1470)
En rigor, lo hizo el Tesoro y no el BCRA, argumentando que estaba “entregando liquidez” a un mercado ilíquido producto del “riesgo kuka”. Ya desde hace dos semanas había vendido USD276 millones, aunque lo hizo por fuera del MULC.
Si bien sólo hay publicados datos hasta el miércoles, el gobierno dejó trascender que el jueves el Tesoro habría vendido USD54 millones y el viernes USD285 millones. En total unos USD560 millones en la semana. Mirando la dinámica de los depósitos del Tesoro y el volumen del mercado el jueves, es probable la intervención haya sido más parecida a los USD750 millones, lo confirmaremos cuando aparezca la estadística. Por lo pronto, con vencimientos por USD1.356 millones hasta el 26 de octubre, con depósitos del Tesoro que deberían haber caído a la zona de USD1.000 millones, las chances de sostener este esquema el próximo lunes se diluyen.
A la dinámica de los dólares se suma la dinámica de los pesos. El próximo miércoles 10 se va a conocer la oferta de la próxima licitación de pesos que cierra el viernes 12. Ese día vencen cerca de $7,5 billones en manos del mercado donde aproximadamente $2,4 billones estarían en manos de bancos. Esta semana, los “otros pasivos” -así categorizan en sus series estadísticas a los pases pasivos- alcanzaron los $4,5 billones y parece que se vuelve a reafirmar como política luego de los sobresaltos ocasionados por los cambios en los encajes.
Lo binario de la elección, hace que un resultado favorable, le permita al gobierno ganar tiempo, descomprima la licitación y aparezca el roll over de la deuda en pesos sin sobrereaccionar aún más con la tasa de interés y con la venta de dólares del Tesoro. Por el contrario, un escenario adverso puede terminar volviendo a volcar a la economía pesos. Si esto ocurre el BCRA buscaría retirar parte con mayores encajes, aunque es probable que en simultáneo se vea obligado a soltar el dólar y (en todo caso) defenderlo en la banda superior de cara al 26 de octubre, donde se entiende el acuerdo con el FMI habilita el uso de sus dólares. La iteración entre lo financiero, la economía y la política en este escenario puede complicar la elección de octubre que hasta ahora todo indicaba iba a resultar muy favorable al gobierno, el único que armó listas en todas las provincias.
Por lo pronto, el resultado no está claro. Hay encuestas para todo, aunque en general la elección está polarizada y las diferencias entre el FP y LLA son acotadas. Pero más allá de los niveles, en la dinámica de la última semana hay un deterioro en la intención de voto en LLA que no necesariamente se va al Peronismo. El margen de error en las encuestas es más grande que lo habitual, en gran medida, producto de que es muy difícil medir que va a pasar con el ausentismo y que va a pasar con el rol de los intendentes. La matemática de quienes hacen los cálculos políticos, vaticinan un resultado peor al que muestran las encuestas. Falta poco.
Finalmente, a la vorágine de la semana se sumó la votación del Senado, donde se convalidó al rechazo al veto sobre discapacidad que tenía media sanción de diputados con 63 votos afirmativos y sólo 7 negativos. Más preocupante, fue la media sanción en el Senado del proyecto que limita el uso de DNUs. Básicamente le da un plazo de 90 días de vigencia, sólo pueden estar limitados a un tema (no como el DNU 70/23) y la única manera de extenderlos es que se apruebe en ambas cámaras con mayoría absoluta (129 diputados y 37 senadores). Si es aprobado, todavía Milei, lo puede vetar y buscar evitar el rechazo al veto con un tercio de una de las cámaras.
Internacional
El reporte laboral prácticamente sentenció un recorte de tasas en la reunión de la Reserva Federal de este mes. La economía sumó apenas 22.000 nuevos puestos de trabajo en agosto, frente a los 75.000 esperados; la tasa de desempleo subió a 4,3%, pero lo que creció más rápido fue el subempleo, que pasó a 8,1% desde 7,9%, y el crecimiento salarial se moderó a 3,7% interanual desde 3,9%. En definitiva, un informe débil en todos sus frentes. Por ahora, los datos siguen siendo consistentes con la visión de que el mercado laboral se enfría, aunque sin colapsar.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro se desplomaron tras el informe: la tasa a 30 años cayó por debajo de 4,79%, luego de haber rozado el 5% a inicios de la semana, mientras que el rendimiento del bono a 10 años retrocedió a 4,07%, su nivel más bajo desde abril.
Más allá del impacto que puedan tener los aranceles en la inflación y que se visibilicen cuando se publiquen los datos de la semana próxima, un recorte de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal en septiembre es un hecho consumado. Sin embargo, los futuros de CME Group muestran que el mercado incluso empieza a contemplar un recorte de 50 puntos básicos, con las probabilidades subiendo al 12%, mientras que las de un recorte de 25 puntos básicos retroceden al 88%. Aun así, dada la composición conservadora de la Fed (al menos por ahora) y la incertidumbre sobre el efecto de los aranceles en la inflación, probablemente no haya mayoría para esa opción, aunque sí podrían aparecer dos o tres votos a favor de un recorte de 50 puntos básicos.