Informe Mensual #207 – Lo “nuevo” y lo “viejo”

Impacto sobre la economía y las encuestas en un mundo convulsionado 

Desde nuestro último informe pasaron cosas. La escalada de la guerra en Medio Oriente casi duplicó los precios del petróleo con impactos ciertos a nivel global sobre la inflación, el dólar y las tasas de interés. La incertidumbre respecto a la duración del conflicto, a la magnitud de los daños en la infraestructura que está provocando y al ordenamiento geopolítico resultante, dificultan enormemente el armado de escenarios.  

El propio Powell en la última conferencia de prensa luego de la reunión de la FED sostuvo “hacer pronósticos en este momento es, en cierto sentido, como disparar a ciegas dada la incertidumbre en torno al conflicto” mientras en simultáneo frenó la baja en la tasa de referencia mientras se le empina la curva. Al cierre de este informe el mercado vuelve a valuar una tregua después de que Trump anunciara por enésima vez el inicio de conversaciones sin que esta vez Irán lo niegue al instante, de hecho el Presidente afirmó que “está listo para tener conversaciones”. Todo mientras los videos que circulan en las redes empiezan a mostrar un mayor flujo de barcos por el estrecho de Hormuz. Demasiado temprano para ver si este TACO, “Trump Always Chicken Out” (bautizado así por Ian Bremmer), funciona para desescalar el conflicto.  

Volviendo a la Argentina si bien es cierto que la disparada en los precios de la energía con un barril de petróleo arriba de USD100, y sus efectos derivados mejoran las perspectivas del sector externo y aceleran los anuncios de inversión en el marco del RIGI, las dos preguntas que usamos en nuestro último informe mensual para intentar extender los escenarios, respecto al horizonte político de Trump de cara a la elección de medio término de Noviembre en USA y respecto a las chances de Milei de ser reelegido sin Ballotage en 2027, tienen hoy respuestas menos asertivas. Algo que se refleja en el estancamiento del Riesgo país en más de 600 pbs, después de haber quebrado hacia abajo los 500 pbs en enero, y en la decisión del Ministro de Economía de no colocar deuda en el mercado internacional, convalidando la pared de vencimientos en 2027. 

En parte esto se explica por el desacople de una inflación que por distintos motivos (en marzo por los precios de los combustibles, la educación y las tarifas) opera en torno al 3% mensual (42% anualizado) respecto a un precio del dólar que funciona como ancla y un tipo de cambio real que vuelve a atrasarse. Tomando como base 100 el día de la salida del cepo de Macri, hoy volvimos a 84 frente al nivel de 80 de partida y 78 de los mínimos alcanzados en abril pasado. Tomando una inflación promedio del 2,5% con un dólar estable a fines de junio volveríamos a los niveles de partida. 

En parte por el impacto sobre el empleo y los ingresos de la “transformación productiva” que el Gobierno impulsa vía incentivos sectoriales a lo nuevo mientras lo viejo se ve obligado a adaptarse a un brusco cambio en las reglas del juego (dólar que se vuelve a atrasar, apertura, tasas altas, infraestructura que sigue dañada y esquema tributario similar). Todo en un mundo donde antes de la guerra, ya enfrentaba un abismal salto tecnológico y una avalancha de saldos exportables de China que no sólo compite vía precios sino ahora también vía financiamiento barato. Y donde los datos del mercado laboral empiezan a reflejar un deterioro creciente del empleo formal que ya no llega a ser compensado por los “cuenta propia” o informales. Todavía la tasa de desempleo del IV trimestre se mantiene baja, pero a fines de año ya se ubica 1,9 p.p. por encima de los niveles de partida, en 7,5%, y el desempleo asciende a 1,7 millones de personas. La estrategia de adaptación de estos sectores es un mix de importaciones, escala, plataformas, monotributo e informalidad.  

En parte porque la narrativa detrás de la epopeya que plantea Milei donde incluye “la Moral como Política de Estado”, choca contra los “traspiés” que involucran a funcionarios en medio de internas cruzadas dentro del gobierno.  

Por lo pronto, la visualización de una mayor oferta de dólares del sector externo producto de los nuevos precios del petróleo y el impacto del desarme de stocks sobre la caída en las importaciones, contrasta contra una recaudación que cae y un fisco que ajusta el gasto lo que haga falta para asegurar el equilibrio fiscal. En febrero los gastos cayeron 9% adicional en términos reales para sostener el equilibrio fiscal mientras las nuevas proyecciones de balanza comercial duplican las de 2025 (USD20.000 millones). Con empleo formal cayendo, ingresos a la defensiva, un mayor ajuste del gasto y, bancos y entidades financieras todavía digiriendo la suba en la mora coordinada por el apretón monetario preelectoral, el gobierno busca reactivar el crédito. Por un lado, una enorme coordinación entre el Tesoro y el BCRA para recrear la ventanilla de pases pasivos y quitarle volatilidad a las tasas cortas que volvieron al 20% TNA. Por otro el anuncio de esta mañana del Banco Nación de ofrecer crédito subsidiado a empresas y familias. Capital de trabajo al 25% TNA, Descuento de cheques al 23% y 20 cuotas sin interés para la compra bienes finales.  

¿Serán suficientes los mayores dólares de la balanza comercial para extender el carry con tasas negativas contra la inflación cuando la estacionalidad en la oferta de dólares se de vuelta después de julio/agosto en un contexto donde el grueso de los dólares que compró el BCRA se fue para pagar los vencimientos de la deuda? A diferencia de 2025 hoy la banda superior (indexada a la inflación) opera 18% arriba y el margen de la política para balancear objetivos, más allá de la narrativa, existe.