Monitor Semanal #856 | Semana soñada

Gran semana para el equipo económico: En marzo la actividad más recuperó la caída de febrero con un empleo formal que dejó de caer, se mantuvieron los superávit gemelos asimétricos (récord de balanza comercial y caída en el margen del superávit fiscal), freno en la suba en la mora de tarjetas y créditos personales y fuerte compra de dólares del BCRA. A esto se sumó la descompresión del programa financiero 2026 (y el inicio de la construcción de un colchón para afrontar los fuertes vencimientos 2027) tras la liberación del desembolso del FMI (USD1.000 millones), el anuncio de que estaría avanzado el crédito comercial con garantías del Banco Mundial/BID/CA por USD4.000 millones y la noticia de la semana pasada de que el BCRA habría avanzado en la negociación con bancos para extender el vencimiento de los Repos para 2028.  

El BCRA incrementó su ritmo de compra de divisas a un promedio de USD183 millones diarios que contrastan con los USD119 millones de la semana anterior. En lo que va del año acumula compras por casi USD9.000 millones. Parte de la oferta viene del excedente comercial externo, que en abril alcanzó a USD2.711 millones tras una caída en las importaciones (-4% i.a.) y una fuerte suba en las exportaciones (+33% i.a., suba que persiste en mayo, teniendo en cuenta que los embarques siguen saliendo con fuerza). Parte de la venta de los dólares de las ONs que sigue colocando el sector privado y algunas provincias, financiadas por la recirculación de los dólares de la Formación de Activos Externos.  

La acumulación de reservas en el año (bajo la metodología del FMI) llegó a USD6.342 millones, quedando a solo USD1.658 millones para cumplir la nueva meta incluida en el staff report del FMI (la de junio ya está sobrecumplida). Las reservas netas son negativas en USD8.331 millones mientras que las brutas se mantienen en torno a USD46.803 millones y las líquidas en USD18.000 millones.  

Volviendo al programa financiero, el lunes pasado, el Tesoro le compró USD1.700 millones al BCRA. Con esto, ya cuenta con USD2.400 millones en los depósitos, cubriendo más de la mitad de los vencimientos de capital e intereses de julio. Para cubrir la diferencia, el Gobierno cuenta con alternativas como comprar más divisas al BCRA, utilizar desembolsos del FMI al tesoro (hasta ahora los vino usando para cancelar letras intransferibles al BCRA), flexibilizar el límite de emisión de bonos locales (AO27 y AO28), o apalancarse en préstamos de organismos internacionales (se destacan USD2.000 millones previstos vía Banco Mundial/MIGA). 

El Ministro de Economía señaló que es difícil seguir generando superávit exclusivamente mediante recortes, indicando que el gasto público nacional tocó un mínimo (13,9% del PIB en el acumulado a abril frente al 19,6% de 2023). Según explicó “el superávit futuro dependerá de mantener el gasto constante y del repunte de la recaudación traccionada por el crecimiento económico y la formalización”. Un día después anunciaron una baja de retenciones a las exportaciones, con bajo costo en lo inmediato (trigo y cebada desde junio de 7,5% a 5,5%) y una promesa de reducción de 0,25 p.p. a partir de 2027 y de 0,5% p.p. a partir de 2028.  

Puntualmente en abril, aun cuando la recaudación siguió cayendo, el gasto primario dejó de caer, subió 1,6% i.a., impulsado por la suba en subsidios a la energía en un contexto donde con excepción de las jubilaciones (indexadas a la inflación y con un crecimiento inercial en las cápitas), el resto de los gastos siguió cayendo. A pesar de esto, registró un superávit primario de $0,6 billones y uno financiero de $0,3 billones (44% y 64% por debajo de los de iguales meses de 2025 en términos reales).  

Empiezan a sumar los ingresos de capital, confirmándose USD356 millones por la privatización de Transener, con AYSA en la mira como la próxima en la lista. El Impuesto a los Combustibles es el único tributo con incidencia positiva en el margen, con espacio para seguir apuntalando lentamente la recaudación si efectivamente se normalizan los precios del petróleo.  

Internacional 

El mercado empezó a pricear que el conflicto entre Estados Unidos e Irán podría entrar en una etapa de descompresión parcial, aunque todavía lejos de una resolución integral. El cambio del fin de semana no pasó tanto por la confirmación de una negociación -algo que el mercado ya descontaba estaba ocurriendo- sino por la percepción de que podría existir un entendimiento inicial acotado sobre Ormuz y el bloqueo económico, dejando para una segunda etapa los temas más sensibles vinculados al programa nuclear iraní. Esa lectura ayuda a explicar la corrección del precio del Brent (a UDS93 el barril), y la pendiente descendente de la curva de futuros del petróleo. Pero también obliga a redefinir la pregunta relevante: ya no se trata de si habrá acuerdo, sino de cuál será su alcance efectivo, qué temas quedarán pendientes y cuán estable puede resultar un esquema que, por ahora, aparece más cerca de una tregua administrada que de una normalización definitiva.