Monitor Semanal #869

Aflojando la válvula 

El Gobierno aflojó parcialmente la válvula cambiaria para aliviar las presiones acumuladas sobre el mercado de cambios. El dólar mayorista se ubicó en torno a $1.512-1.515, luego de superar el “techo” de $1.500, mientras que la curva de futuros continúa sin anticipar un salto discreto: las tasas implícitas descuentan una depreciación mensual de apenas 1,7%-1,9%. Por ahora, el movimiento parece haber alcanzado para descomprimir el mercado sin alterar significativamente las expectativas de nominalidad. 

La mayor flexibilidad cambiaria también permitió una mejora marginal en la acumulación de reservas. El BCRA elevó sus compras promedio a USD51 millones diarios, aunque el ritmo continúa siendo modesto frente al volumen operado: las adquisiciones de agosto representan apenas 7% del volumen negociado en el MAE, contra un promedio de 19% entre enero y julio. En este sentido, el reciente movimiento del tipo de cambio puede interpretarse como una señal de que el nivel de cotización vigente comienza a resultar más compatible con esta nueva oferta neta de divisas. En los últimos días se registraron caídas en los depósitos públicos en dólares que habrían colaborado en los objetivos del Tesoro. 

En paralelo, las tasas se mantuvieron elevadas y la curva de pesos continuó mostrando una marcada preferencia por el corto plazo. La baja de las tasas overnight no se trasladó plenamente al resto del sistema, mientras que la TAMAR permaneció cerca del 25% TNA y la mayor parte de la curva de LECAPs continuó operando en torno al 2,1% mensual. Finanzas aprovechó esta relativa descompresión para refinanciar 96% de los vencimientos, concentrando la colocación en instrumentos de corto plazo y a tasa fija. Sin embargo, el aumento de las tasas reales —con el CER colocado a 6,3%— evidencia que el costo de financiamiento continúa siendo elevado. 

Así, la nominalidad parece estar encontrando un nuevo orden: primero la tasa, luego la inflación y finalmente el tipo de cambio. Este esquema puede contribuir a sostener la desinflación y a ordenar los incentivos financieros durante los próximos meses, pero todavía no resuelve la tensión fundamental del programa: acumular reservas sin ejercer una presión excesiva sobre el tipo de cambio. La válvula se abrió, pero la presión no desapareció. La capacidad del Gobierno para seguir administrando esta tensión sin tener que volver a soltar el dólar o vender más cobertura será, por lo pronto, uno de los principales focos de atención de las próximas semanas. 

En julio, el MULC mostró una dinámica favorable, con un superávit de cuenta corriente de USD413 millones y un saldo financiero de USD2.205 millones, aunque parcialmente contrarrestado por una FAE privada de USD3.143 millones. Hacia adelante, el agro todavía presenta margen para aumentar su aporte de divisas, mientras que el turismo y el endeudamiento comercial de importadores continúan siendo focos de presión. 

El Gobierno anunció una línea de $2 billones para impulsar el crédito hipotecario, fondeada con recursos del FGS y orientada a primeras viviendas, con tasas finales de hasta UVA +7,5%. La medida busca atacar una de las principales restricciones del mercado —el descalce de plazos— y podría dinamizar tanto la intermediación financiera como el mercado inmobiliario, aunque su impacto sobre la construcción será necesariamente más acotado. 

Internacional 

El PCE de julio no sorprendió —el núcleo salió en línea, en 3,3% interanual, y el general apenas por encima, en 3,7%— y el petróleo descomprimió con fuerza tras el acuerdo interino sobre Ormuz, pero el Treasury a treinta años sigue por encima de 5%, señal de que el tramo largo dejó de responder al sendero de la tasa de política. Sobre ese cuadro se abrió un frente nuevo: la negociación con Canadá se cayó el viernes y entraron en vigor aranceles de 50% sobre USD20.200 millones de exportaciones canadienses, por fuera del USMCA y por una vía legal que nunca se había usado, con represalia espejo desde el 8 de septiembre. 

Mientras tanto, el costo de vida volvió al centro por otro canal. Los granos tuvieron su mejor semana en años: el trigo subió 11,2%, el maíz 9,9% y la soja 3,1%, con los tres en máximos de dos años, por el recorte de rindes del crop tour de Pro Farmer y por la salida de servicio de más del 90% de la capacidad de exportación rusa del Mar Negro. Para Trump, que llega a las elecciones de medio término con una aprobación neta en torno a 20 puntos negativos —más del doble del rechazo que registraban Biden y él mismo en 2017 a esta altura del mandato— y de 48 negativos en materia de precios, la inflación de alimentos es el peor frente posible. 

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