Las finanzas locales también se animan a festejar
Mientras la Argentina vuelve a disputar una final del Mundial, el frente financiero local cerró una semana con varias señales favorables: El BCRA aceleró la compra de divisas y adquirió USD1.115 millones en apenas cuatro ruedas, mientras el Tesoro absorbió $2,5 billones mediante la licitación de deuda. La coordinación permitió que, aun con la expansión asociada a las compras de reservas, el resultado monetario de la semana fuera contractivo en aproximadamente $0,9 billones.
El Tesoro aprovechó el perfil más despejado de vencimientos para priorizar la absorción de liquidez y, al mismo tiempo, avanzar en el cierre de su programa financiero en dólares. El debut del AO29 elevó a USD4.649 millones las emisiones de AO27, AO28 y AO29, cerca de tres cuartas partes del cupo previsto. La menor presión de vencimientos durante 2027 permite utilizar las licitaciones como instrumento de esterilización y reduce uno de los principales factores de incertidumbre financiera de cara al año electoral. Por lo pronto el Tesoro acumula ya USD3.800 millones en depósitos en el BCRA, valor similar al proyectado en el programa financiero presentado, luego de haber cancelado la semana pasada el pago a los bonistas de julio.
En materia de reservas, la llegada de los USD3.200 millones de los créditos garantizados y las compras del BCRA permitieron sostener los niveles a pesar de la cancelación de la deuda. Las reservas internacionales netas se encuentran en USD4.031 millones y mejoran en USD6.000 millones en el mes por las compras, el nuevo endeudamiento y el refinanciamiento del repo a 2028 que superó los pagos a contado. Bajo la métrica del acuerdo con el FMI las reservas netas ya crecieron en USD7.000 millones en o que va del año y se encuentran cerca de cumplir con la meta.
La inflación también aportó una buena noticia: en junio se ubicó en 1,9%, con una inflación núcleo de 1,6%, la más baja desde julio de 2025. Sin embargo, continúa profundizándose la divergencia entre precios de los bienes, que aumentaron 1,4%, y precios de servicios, que avanzaron 2,9%. Para julio se espera un registro nuevamente superior al 2% (2,2% según nuestro relevamiento de precios minoristas), influido por factores estacionales (turismo) y ajustes pendientes en tarifas y combustibles. Los precios de los alimentos, en cambio, avanzarían menos de 2% en el mes.
Las señales financieras positivas conviven, no obstante, con una economía real que continúa mostrando un comportamiento irregular. El empleo registrado perdió 28.000 puestos durante abril, acumulando en los últimos doce meses una caída de 91.000 puestos. A diferencia de los meses previos cuando el monotributo venía compensando la caída en el empleo formal, en abril la caída obedeció en partes casi iguales a reducción de asalariados formales y monotributistas.
Por último, el Ministerio de Economía presentó las cuentas fiscales base caja del mes de junio. Estas reflejaron un déficit explicado en gran medida por la estacionalidad en el pago de los aguinaldos, la carga de subsidios producto de la importación de gas durante el invierno con los precio de guerra en un contexto de caída en los recursos. Los ingresos retrocedieron 10,4% i.a. en términos reales por el flojo desempeño de los tributos de comercio exterior y en menor medida los relacionados con la actividad y el empleo. Ello se contrapuso con un alza de 0,9% i.a. de los gastos primarios, por el fuerte incremento de los subsidios económicos y un alza de las prestaciones sociales, que fue parcialmente compensada por menores gastos de funcionamiento y transferencias a provincias. Con todo, el resultado primario acumulado en el año, neto de privatizaciones, fue de $6,3 billones, por debajo del nivel acordado con el FMI ($6,9 billones).
En síntesis, la semana dejó un escenario de mayor tranquilidad financiera, acumulación de divisas, absorción de pesos y avances en el programa de financiamiento. Como en el Mundial, Argentina llega a la instancia decisiva con resultados favorables, aunque el desafío sigue siendo trasladar esa mejora financiera a la actividad, el empleo y los ingresos.
Internacional
El dato central de la semana fue el IPC de junio en Estados Unidos. Los precios al consumidor cayeron 0,4% mensual y la inflación interanual se desaceleró a 3,5%, mientras que el núcleo quedó estable en el mes y bajó a 2,6% interanual. Tras el resultado, el mercado redujo con fuerza las probabilidades de una suba de tasas en julio y subieron los principales índices accionarios.
Sin embargo, la mejora respondió casi por completo al desplome de la energía, asociado a la caída del petróleo tras la tregua entre Estados Unidos e Irán. Por eso, la señal debe interpretarse con cautela ya que el principal factor desinflacionario ya comenzó a revertirse. La renovación del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz llevaron al Brent nuevamente hacia USD84-85. Si la suba persiste, la energía podría volver a presionar sobre los próximos índices.
En este contexto, Kevin Warsh ratificó ante el Congreso una postura firme contra la inflación y redujo la forward guidance. Una Fed menos previsible, con inflación subyacente elevada y riesgo energético creciente, puede sostener la volatilidad y fortalecer al dólar global.