Entre vetos y votos
La semana tuvo dos eventos claves que configuraron la coyuntura política y económica.
Desde la política el Senado puso una piedra en el camino de la consolidación fiscal al Gobierno al convertir en ley las propuestas de incremento previsional, la extensión de la moratoria previsional, las transferencias a las cajas provinciales previsionales y la emergencia en discapacidad por una amplio margen y un costo anualizado de 1,85% del PIB. Además, dio media sanción a los proyectos de disolución de los fideicomisos relacionados con el impuesto a los combustibles y la repartición automática de los ATN, que otorgarían mayores recursos a los gobiernos provinciales con un costo de 0,27% del PIB. También rechazó el veto presidencial sobre la ayuda extraordinaria para Bahía Blanca.
La pelea con los Gobernadores ya había escalado el miércoles pasado cuando ambas partes se bajaron del acto por el día de la independencia y es probable sea parte de la disputa por el territorio en la conformación de las listas de cara a la elección de Octubre. Las leyes van a ser vetadas por el poder ejecutivo, aunque todavía están sumando (y negociando) los 85/87 “héroes” para sostener el veto en la Cámara de Diputados arrancando desde más abajo.
Desde lo financiero, si bien el dólar estuvo más calmo con una oferta agrícola sostenida (USD270 millones diarios en lo que va de julio, por encima de los USD195 millones diarios de junio), las miradas estaban puestas en la expansión de pesos resultante del desarme de la LEFI que no fue a la licitación de la semana pasada. Recordemos quedaban liberados cerca de $10 billones de liquidez que iban a encajes, crédito o al dólar.
Con los pesos huérfanos el Gobierno salió a impulsar una normativa para reducir la presión sobre las tasas de corto plazo, al permitir trasladar parte del exceso de los encajes al mes siguiente y alentar el otorgamiento de créditos en pesos ajustados por tipo de cambio sin afectar el límite de tenencia de moneda extranjera.
Por lo pronto, parte del excedente de pesos habría quedado en el BCRA, en la cuenta corriente de los bancos. Previendo este desenlace, los primeros días del mes los bancos dejaron en rojo la integración de liquidez y maximizaron los últimos días de la ventanilla de LEFI. Luego del 10/7, los fondos fueron volcados en la base monetaria para cumplir con las exigencias.
Pero otra parte del excedente fue volcada al mercado de pesos de corto plazo, siendo las lecaps las más beneficiadas y donde se observó la mayor compresión de tasas. Las cortas pasaron de rendir TEM 2,4% a 2,1%. También otra parte fue al mercado de caución, donde la TEM se redujo hasta el 1,4%. El tercer mercado afectado fue el de cuenta remunerada, que también retrocedió.
Sin embargo, el esfuerzo del Gobierno normativo no fue suficiente y el BCRA tuvo que salir a abastecer la demanda de bonos para evitar un retroceso mayor en lo que podría haber sido la primera operación de mercado abierto. El viernes los bonos operaron más de $1 billón diario.
Por ahora la mayor parte del excedente de pesos está en manos de los bancos, pero en la medida que esta situación continúe es factible que las entidades decidan reducir los remuneración de los depósitos a plazo fijo y aún más los de las cuentas remuneradas. De momento, la unificación de encajes de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) no se reglamentó.
Nuevamente, el intento de bajar las tasas pasivas buscando la extensión de plazos del ahorro y su traslado a las tasas activas, no está ocurriendo. La suba del spot y el sostenimiento de la curva de futuros del dólar por debajo del techo de la banda busca reactivar el carry con tasas más bajas. La jugada es riesgosa frente al ruido político y la cercanía de las elecciones, pero el juego está lanzado y el equipo económico está dispuesto a entregar la cobertura (Rofex y dólar linked) que haga falta para sostenerlo.
Internacional
Donald Trump volvió a postergar la entrada en vigor de los “aranceles del Día de la Liberación”, trasladando el deadline al 1ero de agosto. Aunque los anuncios se mantienen en las fechas previstas, su implementación queda en suspenso, lo que contribuyó al clima de optimismo del mercado y a nuevos máximos del S&P500, impulsado además por la capitalización récord de Nvidia.
Trump emitió nuevas amenazas arancelarias dirigidas a más de doce países. Japón y Corea del Sur enfrentarán aranceles del 25%, aunque excluyen autos, electrónica y productos farmacéuticos. Como resultado, el arancel promedio solo sube marginalmente (del 15,5% al 16,6%). Brasil, en cambio, recibirá un arancel del 50% (anunciado por Trump como represalia por “el destrato” de la justicia de Brasil a Bolsonaro), provocó una caída del Bovespa (-3,7%) y volatilidad en el real, aunque con rápida recuperación.
Otra amenaza se centra en el cobre, con un arancel también del 50%. El mercado ya lo anticipaba: los stocks de COMEX crecieron fuertemente, y el precio subió más del 10%. Chile y Perú podrían verse afectados, aunque la demanda inelástica del cobre sugiere que los principales impactos recaerán en Estados Unidos, donde ya se observa una prima del 25% en los precios locales. La falta de capacidad de refinación agrava el dilema productivo, poniendo en duda el objetivo de reindustrialización. Finalmente, las minutas de la Reserva Federal revelan que las amenazas arancelarias generan incertidumbre sobre la inflación futura, aunque por ahora las expectativas se mantienen estables. Los consumidores perciben la política comercial como impredecible y sujeta a los impulsos del presidente, afectando decisiones de inversión y precios. Hoy, los aranceles funcionan más como herramienta de política que económicas.