Primer paso para la vuelta a los mercados
El gobierno aprovechó el cambio en la composición del Congreso incluyendo el armado de la primera minoría en diputados con 95 bancas y 18 comisiones, para relanzar el programa de gobierno.
Por un lado, el Ministro anunció la colocación de un bono hard dólar en el mercado local el próximo miércoles apuntando a fijar una tasa de interés por debajo del dígito en la colocación ¿9,9%?. El bono anunciado es bullet con vencimiento en noviembre de 2029 y pagos semestrales de un cupón anual de 6,5%. Como referencia apuntan a conseguir en una primera licitación USD1.200 millones, lo que equivale al pago de capital de enero del AL29 y AL30. En principio el resto de los vencimientos en dólares sería cubierto con un REPO con bancos internacionales con ofertas entre USD6.000 y 7.000 millones según anunció el Ministro en la misma entrevista.
Por otro lado, anunciaron la lista de proyectos de ley que van a ser tratados en sesiones extraordinarias: el Presupuesto 2026 (incluyendo el compromiso para la estabilidad fiscal y monetaria que había sido enviado en un proyecto aparte el 15/9), la Modernización Laboral, la Presunción de Inocencia Fiscal (el Blanqueo permanente que había quedado trabado en el Congreso y que busca que los dólares del colchón ingresen al sistema), la Reforma del Código Penal y la Ley Aclaratoria de la Ley de Glaciares (necesaria para destrabar los proyectos de minería).
Ambas noticias más que taparon los flojos datos de recaudación del mes de noviembre que muestran una caída en términos reales del 8,9% con una caída del 9,4% en los recursos de la Nación y del 4,4% en los de las provincias. La eliminación del impuesto país, el pago anticipado de bienes personales y la baja (y posterior anticipo) de las retenciones explican fundamentalmente este comportamiento, aunque también se registró una caída del IVA de 5,4% real. Caída que vale recordar, se monta sobre los consumos de octubre muy afectados por la corrida pre electoral.
La apertura al crédito del Tesoro reduce la necesidad de seguir expandiendo pesos por el programa financiero (pesos y dólares) dando lugar a que el Banco Central use el señoreaje para la compra de dólares. Por lo pronto, el gobierno abandonó hace rato la entelequia de la base monetaria amplia fija, y avisó que el Banco Central va a comprar dólares en la medida que la demanda de pesos (y fundamentalmente la oferta de dólares por la cuenta capital) lo convalide, léase sin forzar la banda superior (hoy en $1513).
Puntualmente avisaron que de mantenerse la relación Base Monetaria a PIB en los niveles actuales, el BCRA podría comprar USD7.000 millones, y otro tanto por cada punto del PIB que aumente la base monetaria pensando que lo que hoy son 4,4% del PIB viene de 8% del PIB en 2017. Aunque este cálculo omite que el 40% de la base monetaria son encajes no remunerados, eran 30% antes del desarme de las Lefi en julio pasado y 25% en 2017. Y también omite que hubo un cambio estructural en el uso del efectivo producto del auge de las billeteras virtuales que remuneran los saldos.
El dólar descomprimió con el anuncio de la colocación de deuda hard-dollar y cierra la semana en $1435, luego de haber orbitado la semana en la zona de $1450. La curva de futuros acompañó y todos los contratos cerraron entre $10 y $15 abajo. La extensión del carry se dio con una baja en las tasas de interés (que vuelven a terreno negativo estimuladas por la normativa de dos semanas atrás que limitó la inversión en cauciones para los Money Market) y de la expectativa de devaluación en futuros con contratos que hasta mayo vuelven a ubicarse dentro de la banda superior.
Esto se dio con un desarme agresivo de la cobertura de dólares del sector privado (futuros y dólar linked) que había escalado en la previa a la elección de octubre. Del pico de USD17.000 millones alcanzado en octubre, la cobertura hoy rondaría los UDD9.000 millones, todavía por arriba del promedio de USD3.000 millones registrado entre el tercer trimestre de 2024 y el segundo de 2025. Las reservas brutas siguen en USD42.000 millones, si bien hubo un pago de BOPREAL por USD1.000 millones este lunes, los mismos quedaron encajados. Las netas cayeron a USD17.300 millones negativas según la metodología del Fondo y ahora se ubican a USD13.000 millones de la meta acordada con el organismo para fin de año.
Internacional
El reciente desplome del Bitcoin, que experimento una fuerte caída el lunes, perforando el piso de los USD 90.000, trascendió la dinámica propia del ecosistema cripto: fue el síntoma de una liquidez global en repliegue. El contexto de mayor incertidumbre, acelerado por la activación de ventas automáticas, se sumó un factor macro decisivo: el giro restrictivo del Banco de Japón. La advertencia del gobernador Ueda sobre una inminente suba de tasas no solo fortaleció al yen, sino que encareció el costo del dinero global, actuando como un segundo shock que limitó cualquier rebote técnico inmediato en los activos de riesgo. Aunque la criptomoneda se recuperó en la semana, las dudas sobre la sostenibilidad de un ciclo alcista se mantienen presentes.
Hacia adelante, la OCDE proyecta un 2025 sostenido (3,2%) gracias al ciclo de inversión en Inteligencia Artificial y el soporte fiscal en potencias avanzadas. Sin embargo, las alertas para 2026 son claras: con el comercio global desacelerándose por tensiones geopolíticas y la inflación resistiéndose a converger, existe un riesgo latente de que la productividad de la IA no llegue a tiempo para validar las altas valuaciones de mercado, lo que podría precipitar una corrección tecnológica y amplificar el freno de la actividad mundial.