Monitor Semanal #849

Señales Mixtas previas a la guerra en medio oriente 

Los datos de actividad y empleo del último trimestre de 2025 y los fiscales y de sector externo de febrero muestran señales mixtas. 

Por un lado, el crecimiento en el IV trimestre del PIB de 0,6% s.e. (2,1% i.a.) impulsado por el aporte del agro (fundamentalmente el salto en la producción de trigo), minería (y energía) y la baja de subsidios, que permitió que en promedio la economía creciera 4,4% en 2025, convive con un aumento en la tasa de desempleo al 7,5% de la PEA, 0,9 p.p. más que el trimestre anterior y 1,9 p.p. por encima de los niveles de partida: La destrucción de empleo asalariado (178 mil puestos menos en el IV trimestre, fundamentalmente formales), esta vez fue mayor que la creación de empleo no asalariado (28 mil puestos). Los desocupados subieron en el trimestre 196 mil personas, alcanzando a 1,5 millones. 

Por otro lado, los coletazos en el nivel de actividad originados en el apretón monetario pre electoral, siguen mostrando una mejora en las cuentas externas producto de la caída en las importaciones en simultáneo a un deterioro de los ingresos fiscales que ya acumula siete meses de caída interanual (-10% en febrero). En febrero las importaciones volvieron a ubicarse en USD5.174 millones, 12% menos que un año atrás, aunque con exportaciones cayendo 3% i.a., el superávit de la balanza comercial se redujo a un tercio de la de enero (USD788 millones vs. USD2.122 millones). Para asegurar el compromiso con el equilibrio fiscal, sin ingresos extraordinarios por la venta de activos como en enero, el Gobierno contrajo el gasto 8,8% en términos reales, en parte frenando pagos. 

En el medio, la escalada de la guerra en Medio Oriente y la disparada en los precios del petróleo presiona sobre la inflación local y en simultáneo, mejora las perspectivas del sector energético y las cuentas externas mientras el equipo económico desiste del acceso al mercado y avisa que está negociando financiamiento bilateral y/o con fondos soberanos.  

Con datos a la tercera semana de marzo, los precios de las naftas acumulan una suba de 10% promedio (17% entre puntas) con una incidencia de 0,7 p.p. en un índice que apunta por cerrar por cuarto mes consecutivo en la zona del 3% mensual (42% anualizada). En simultáneo se reducen las chances de que en abril la inflación se ubique más cerca de 2% que del 3%. En este contexto, el gobierno gira la política en el margen. Por un lado, habilita un mayor techo en las paritarias (2% en lugar del 1% previo), por otro avanza, sin decirlo, hacia un esquema monetario que procure menores niveles y volatilidad de tasas apostando a que con la salida de la cosecha, el BCRA siga comprando dólares mientras el tipo de cambio funciona como ancla en torno a $1.400.  

Desde hace casi un mes, las tasas cortas (caución y repo) operan en torno al 20% TNA con un nivel de pases pasivos que luego de haber prácticamente desparecido a mediados de febrero, hoy vuelve a operar en $4,3 billones. En parte por el manejo de un programa financiero que dejó de esterilizar los pesos que emitía el BCRA por la compra de dólares, en parte por las operaciones de mercado abierto del BCRA en parte por la liberación de encajes. El aumento en la demanda de activos en pesos resultante de la extensión del carry provocó una compresión de la curva del Tesoro y la tasa real ex ante se volvió significativamente negativa en términos reales, mientras que los rendimientos están en línea con la devaluación esperada por los futuros de dólar para los próximos meses. La estacionalidad en la salida de la cosecha ayuda.   

Con 53 ruedas en el año, el BCRA acumula compras por USD3.614 millones, superando los USD3.544 millones que le vendió al Tesoro. A pesar de las compras, las reservas volvieron a caer en la semana producto del pago a organismos internacionales y de la caída en el precio del oro. El lunes se usaron USD400 millones para pagos a organismos, y a pesar de que los depósitos en dólares del Tesoro recibieron los USD250millones de la colocación del AO27, estos suman USD288 millones al último dato disponible frente a los USD468 millones de una semana atrás.  

Internacional 

Esta semana, Trump introdujo un giro táctico que ayudó a descomprimir el frente financiero al postergar por cinco días los ataques sobre infraestructura energética iraní, buscando instalar la idea de una ventana de negociación, algo que Irán desmintió de forma explícita. Ese cambio de tono generó un alivio transitorio en los mercados, reflejado en una corrección del precio del petróleo -con el Brent retrocediendo hacia la zona de USD100 y el WTI por debajo de USD90-, aunque con un piso todavía elevado producto del riesgo geopolítico latente. En Estados Unidos, la gasolina se mantiene en niveles cercanos a USD4 por galón, consolidando presión sobre el ingreso disponible y revirtiendo parcialmente el proceso de desinflación.  

En este contexto, los indicadores adelantados y encuestas de actividad empiezan a reflejar una desaceleración global incipiente, mientras los bancos centrales -y en particular la Fed- enfrentan un nuevo dilema entre sostener la actividad o reaccionar a un rebrote inflacionario, lo que se traduce en la postergación de recortes de tasas. Por lo pronto la Fed, el ECB y el BoE eligieron esperar, pero dejando abierta la puerta a actuar si el shock energético se traslada al resto de los precios.