Incipiente Desarme del “Carry”
Luego de la fuerte compresión en la curva del Tesoro tanto en tasa fija como indexados al CER que operó desde mediados de febrero con un dólar a la baja, los incentivos se alinearon para cerrar posiciones y en la jornada del viernes el BCRA dejó subir el dólar a la zona de los $1.400 (reduciendo la distancia a la banda superior de 20% a 18%) mientras las tasas corrigieron al alza en el margen.
Con un muy alto volumen operado (USD974 millones), el viernes el BCRA solo compró USD80 millones. El resto terminó en manos privadas junto con el inicio de tomas de posiciones de cobertura, ya sea a través de futuros o de la venta del BCRA de títulos indexados al dólar. Recordemos que, para entonces, el desarme de la cobertura récord alcanzada durante los meses previos a la elección de octubre pasado alcanzaba a más del 60%, mientras la inflación en dólares acumulaba en el mismo lapso 18%.
En el medio la Secretaría de Finanzas anunció una nueva licitación donde la oferta de corto plazo se concentra en Lecaps a junio mientras buscan alargar los plazos con indexación: Dólar linked a septiembre del 2026, con cobertura CER a septiembre de 2028 y un nuevo bono dual (TAMAR-CER) a junio de 2029. Asimismo, el Tesoro vuelve a licitar los bonos en dólares AO27 y AO28 con un aumento en la emisión primaria de hasta USD350 millones para cada uno.
Desde principios de año el BCRA acumula compras en el año por USD6.765 millones y una mejora en las reservas netas de USD4.200 millones, según la metodología del Fondo (recordemos el compromiso en el documento del staff agreement de la semana pasada incluye suba de Reservas desde principios de año por USD8.000 millones). En términos monetarios, los $9,5 billones emitidos para realizar dichas compras fueron esterilizados en su mayor parte por el Tesoro -$7,5 billones- y luego el BCRA, quien al último dato disponible registra un stock de Pases Pasivos de $3,2 billones (+$1,2bn luego de la caída por la colocación de deuda de Finanzas).
Sobre el cierre de este informe se conoció el dato del balance cambiario de marzo. La cuenta corriente fue deficitaria en apenas USD88 millones. El superávit de bienes base caja (USD1.700 millones frente a los USD2.523 millones base devengado) se compensó con el déficit en servicios reales y financieros (USD500 millones y USD1.300 millones respectivamente). Por su parte, la caída en las reservas está enteramente explicada por la cuenta financiera que fue deficitaria en USD2.300 millones. Si bien el sector privado no financiero aportó divisas en términos netos, la cancelación de deuda del Tesoro con IFIs y la FAE de los bancos explican el desbalance negativo.
En marzo, el superávit comercial fue de USD2.523 millones, explicado por el salto de las exportaciones (+30% i.a.) frente a una suba en las importaciones de sólo 1,7% i.a. (luego de dos meses de caer 12% i.a.) El efecto de una mayor disponibilidad de oferta agrícola y de mayores embarques, especialmente en cereales, con el maíz a la cabeza en marzo y el trigo en el trimestre contribuyeron al aumento en las cantidades. Pero también se destacan subas en el resto de los rubros (MOA -carnes y aceites-, MOI -oro y en menor medida litio- y Combustibles). Puntualmente en lo que hace a Combustibles, no se vio reflejado aún el aumento en los precios del Petróleo coordinado por la guerra.
La actividad económica registró su mayor caída mensual en febrero en 26 meses, con una baja del 2,6% s.e. contra enero. En términos interanuales, la caída es del 2,1% dejando un arrastre negativo de 0,2% para todo el año (frente al 2% que había dejado enero). Probablemente lo correcto no sea mirar ni enero ni febrero, sino que estemos en el medio. De hecho, los datos anticipados de nuestro ESAE muestran en marzo una recuperación.
En la semana salió el dato de confianza del consumidor publicado por la UTDT y registró una baja que lo lleva cerca del mínimo local de septiembre 2025, previo a las elecciones de la Provincia de Buenos Aires. Desagregado por subíndice la caída en el margen responde al empeoramiento en las perspectivas para comprar bienes durables. Sin embargo, respecto a un año atrás el deterioro del índice es más marcado en lo que respecta a la situación personal y macro de los encuestados.
Otra de las novedades fue el aumento de la deuda flotante del Sector Público Nacional en $2,1 billones en marzo, montado sobre un gasto primario en el mes que alcanzó a $10,7 billones. Si bien hay $0,9 billones del aumento que responden a gastos figurativos, hay $0,7 billones que responden a atrasos en transferencias, $0,2 billones en bienes y servicios y $0,1 billones en salarios. Los niveles actuales de deuda flotante siguen siendo bajos en términos históricos (promediaron 1,0% del PIB entre 2015 y 2023), pero el alza (excluyendo gastos figurativos) registrada equivale al superávit del mes.
Internacional
La intermitente tregua entre EE.UU. e Irán redujo el riesgo de escalada inmediata, pero no alcanzó para normalizar el escenario energético. El petróleo sigue operando con prima de guerra y el mercado no volvió al pricing preconflicto. Ese shock dejó una inflación general más alta y abrió el riesgo de efectos de segunda ronda vía transporte, alimentos, fertilizantes y márgenes empresarios. Por eso, aun con expectativas de resolución de corto plazo, el sendero esperado de tasas se desplazó hacia arriba. La semana próxima, Fed, BCE, BoE, BoJ y Banco de Canadá decidirán tasas en un contexto menos benigno: menos espacio para recortes, más cautela frente a la inflación y bancos centrales obligados a evitar que el shock de oferta contamine precios núcleo y expectativas. La posible llegada de Warsh a la Fed refuerza esa lectura de una política monetaria menos complaciente.