Monitor Semanal #860 | El BCRA dejó correr al dólar en medio de la bonanza financiera

La menor oferta de dólares que venimos anticipando por el último tramo de la cosecha gruesa junto al agotamiento de los dólares financieros de la colocación de deuda corporativa y préstamos en moneda extranjera del sistema financiero y la mayor demanda de dólares redundó en una nueva convalidación del dólar al alza con un Banco Central que se corrió de intervenir fuertemente en el mercado de DLK como lo hizo a principio de mes. 

El rally de los soberanos continuó y el riesgo país cerró la semana en 429pb, tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Las reservas brutas y netas se mantuvieron en los mismos niveles y la acumulación respecto a principio de año sigue en USD6,5 mil millones. Sumando el bono gap, lo que falta acumular de reservas y la futura caída en las reservas producto del pago de julio quedar comprar divisas por al menos USD4,2 mil millones en lo que resta del año (algo menos de un tercio de lo comprado hasta hoy).  

El dólar oficial cerró en $1.460 (+2,1% semanal). La brecha cambiaria se comprimió significativamente, ubicándose en 1,3% para el MEP y 2,2% para el CCL. El Banco Central desaceleró su ritmo de compras en el MLC a un promedio de USD 58 millones diarios. Las reservas brutas y netas se mantienen estables, con un acumulado anual de USD 6.500 millones. Se estima que aún resta acumular USD4.200 millones. 

En la semana Tesoro le compró USD600 millones al BCRA y ya acumula depósitos por USD3.600 millones para los pagos de bonos de julio. Para cubrir los USD800 millones faltantes, se prevé la colocación del bono AO28 y la emisión de un nuevo BONAR o compras adicionales al BCRA. Los préstamos comerciales con garantías de organismos internacionales quedarán para el programa financiero de 2027. 

Finanzas logró canjear con éxito el 58% del bono TZV26 (USD 2.805 millones nominales) por instrumentos dollar-linked con vencimiento a fines de julio y a 2028. Aún resta un remanente en manos privadas de USD2.000 millones (aprox. $3 billones), lo que eleva el total de vencimientos en pesos para la última semana del mes a $15,4 billones. 

Los datos de mayo de balanza comercial y del resultado fiscal vuelven a mostrar una dicotomía: un sector externo fortalecido con exportaciones subiendo 34,4% i.a. e importaciones cayendo 7% i.a. y un superávit récord de USD3.504 millones. Del otro lado un superávit fiscal a la defensiva donde los gastos en términos reales volvieron a caer menos que los recursos (-4,2% i.a. y -6,1% i.a. respectivamente), suficientes para sostener el superávit primario y financiero, base caja, de $1,9 y $0,5 billones, respectivamente. Sin contabilizar los ingresos extraordinarios por las privatizaciones, el balance positivo acumulado es de 0,6 y 0,1% del PIB, respectivamente. 

El empleo asalariado privado registrado alcanzó 6,19 millones de trabajadores en marzo de 2026, 96,7 mil puestos menos que un año atrás (-1,5% i.a.). Respecto a febrero, la variación fue de -0,11%, lo que representa 10,7 mil empleos menos en el mes. La contracción se extendió a 19 de las 23 provincias y CABA, lo que descarta lecturas puramente regionales. Desde el punto de vista sectorial, la construcción concentra el ajuste más pronunciado: 59,9 mil empleos menos desde el inicio de la gestión actual, una contracción del 13,6%. El sector textil resignó 24,4 mil puestos  
(-20,1%), mientras que la metalmecánica perdió 18,4 mil posiciones (-7,8%). 

En otro orden de novedades, en lo político, Adrián Ravier fue anunciado como nuevo Vocero Presidencial en reemplazo de Manuel Adorni, cuya continuidad como Jefe de Gabinete está pendiente de definición.  

En lo relativo a morosidad, dos bancos públicos anunciaron planes de refinanciación para familias en situación irregular (Situación 2 y 3 del BCRA). El Banco Ciudad ofrecerá créditos con TNA máxima del 35% y plazo mínimo de dos años para sectores vulnerables, mientras que el Banco Nación lanzó una línea similar con una tasa de inflación + 10%. La morosidad de los bancos alcanzó a 7% de la cartera en abril, 12,1% familias, volviendo a crecer respecto a marzo.  

Internacional 

El acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán marcó un punto de inflexión para el escenario internacional: tras más de cien días de conflicto, la tregua, la reapertura de Ormuz y el levantamiento progresivo del bloqueo naval redujeron de manera inmediata la prima geopolítica sobre la energía. El Brent, que había operado por encima de USD90 durante buena parte de la guerra y llegado a superar los USD110, retrocedió hacia la zona de USD80-84, impulsando un rally global de riesgo, especialmente en Asia y en el sector tecnológico estadounidense. Sin embargo, el alivio energético todavía no implica una normalización plena: la logística de reapertura, los costos de reaseguro, el desminado y la reconstrucción de infraestructura podrían extender la transición durante varios meses, mientras los efectos de segunda ronda del shock energético aún podrían sostener presiones inflacionarias. 

En ese contexto, el foco del mercado volvió rápidamente a la política monetaria. La primera reunión de la Fed bajo Kevin Warsh confirmó un giro restrictivo: con una inflación todavía elevada, el Comité mantuvo la tasa en 3,50%-3,75%, pero el nuevo dot plot pasó de anticipar recortes a insinuar posibles subas, fortaleciendo al dólar y presionando al tramo corto de la curva. El movimiento no fue aislado: el BCE y el BoJ también subieron tasas, mientras el BoE mantuvo, pero con un sesgo más hawkish. Así, el alivio por el acuerdo con Irán convive con un nuevo régimen de tasas globales más altas, en el que la caída del petróleo modera el riesgo inflacionario hacia adelante, pero todavía no alcanza para devolver a los bancos centrales a una postura expansiva. 

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