Lo Financiero se sostiene, la economía no avanza
El entorno financiero reciente transcurrió en un marco de relativa estabilidad en las variables clave. Moody’s elevó la calificación de Argentina a B3 (con perspectiva de estable a positiva), alineándose con el B- de Fitch y S&P. Aunque esta tercera suba tiene un impacto marginal menor, por no decir nulo, ya que fue la segunda agencia la que destrabó el criterio de «dos de tres» exigido por fondos institucionales, el mercado reaccionó favorablemente, comprimiendo el riesgo país en una primera instancia pero luego cerrando la semana en 440 pbs.
Tras la absorción de $2,5 billones, el mercado encontró un equilibrio temporal. Las tasas de corto plazo (1,7% a 1,9%) y post-octubre (1,9% a 2,0%) siguen siendo negativas frente a la inflación esperada. El gabinete económico mantiene un control férreo de la liquidez; de hecho, se esterilizó el 67% de los pesos emitidos para la compra de divisas ($12 billones).
El tipo de cambio se estabilizó levemente por debajo de los $1.500, ayudado por la venta de cobertura en la licitación primaria, lo que permitió al Banco Central (BCRA) retirarse del mercado dollar-linked.
Ante una menor oferta de dólares, el BCRA redujo su ritmo de compras en el mercado oficial a un promedio de USD98 millones diarios (frente a los USD231 millones previos). El viernes se llevó USD345 millones, por lo que nuevamente habría comprado dólares el BCRA por fuera del mercado. Las reservas brutas se ubicaron en USD49.183 millones (afectadas por la caída del oro), mientras que las netas acumulan un saldo positivo en el año de USD8.800 millones.
Estas compras se verán ayudadas por nuevas colocaciones. Neuquén colocó deuda un bono hard-dollar con vencimiento en 2034 a una TIR de 7,65%. En esta emisión, la provincia logró juntar casi USD500 millones.
Esta semana también hubo un canje de los instrumentos dollar-linked, donde se rolleó un 45,2% de los nominales de la letra que vence a fin de este mes. Casi la totalidad (USD1.736M de los USD1.895M totales) se renovó hasta fin de agosto, mientras que la porción restante fue a diciembre de 2028. De esta manera, en la semana próxima vencen $8,4 billones (vs. $11,2 billones previos).
Se registró un aumento en la deuda flotante de junio de $2,2 billones (alcanzando el 0,37% del PIB) a pesar de haber registrado déficit primario y financiero en dicho mes y enciende un alarma en lo fiscal que vuelve a exigir por una recomposición de la recaudación tributaria que no ayuda.
En términos reales, los datos siguen siendo ambiguos. En junio, la balanza comercial registró un superávit de USD2.194 millones, cifra que representa un incremento del 149% respecto al mismo mes del año anterior. Este resultado fue producto de exportaciones que totalizaron USD9.055 millones, evidenciando un alza del 24% interanual, y de importaciones que se ubicaron en USD6.861 millones, con una suba del 7% interanual.
Por su parte, la actividad económica retrocedió en mayo por segundo mes consecutivo, exhibiendo una contracción del 0,5% en su medición desestacionalizada y deja un arrastre negativo de 0,8% para el segundo trimestre del año. En términos interanuales, el indicador se ubicó apenas un 0,2% por encima de los niveles registrados en junio de 2025, mientras que el acumulado de los primeros cinco meses del año arrojó un incremento del 1,7% respecto al mismo período del año anterior. Nuestra proyección se sigue ubicando en torno al 2%.
Internacional
La reescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán en julio reconstruyó en pocos días el premio de riesgo geopolítico que la tregua de junio había desarmado: el Brent volvió a máximos de seis semanas (USD94) y acumula cerca de 20% de suba en el mes, con Ormuz operando muy por debajo de lo normal y dos frentes nuevos (el embargo hutí sobre Arabia Saudita y los ataques a la ruta del crudo kazajo en el Mar Negro) ampliando el mapa de disrupción.
El dato relevante para la inflación no está en el barril sino en el margen de refinación: el crack spread 3:2:1 se ensanchó incluso cuando el crudo corrigió, de modo que la nafta no bajó en la misma proporción que el Brent y el consumidor final siguió pagando caro. Ese componente de oferta, persistente y de traslado lento al núcleo, convirtió el buen dato de inflación de junio en un espejismo de la tregua que esperamos se revierta hacia julio.
La respuesta ya es global y sincronizada: el BCE subió en junio y pausó el 23 de julio dejando abierta una segunda suba para septiembre, las curvas de los principales bancos centrales no descuentan ninguna baja, y la mirada pasa ahora a la Reserva Federal, que se reúne el 29 de julio con un mercado que le asigna un tercio de probabilidad a una suba inmediata y un escenario modal que vira al alza hacia fin de año.
A ese cuadro se sumó, sobre el cierre de la semana, un nuevo frente comercial. La administración Trump anunció el jueves 23, con vigencia desde el viernes 24, una batería de aranceles de entre 10% y 12,5% sobre 60 socios comerciales que concentran cerca del 99% de las importaciones estadounidenses, invocando esta vez la legislación sobre trabajo forzoso para sortear los reveses judiciales que habían tumbado su esquema arancelario previo.