Calma con señales de frío
La semana dejó señales mixtas para la economía, con un mercado financiero que se mantuvo relativamente estable (el flujo de dólares está y contiene el TC, pero no es suficiente para grandes compras del BCRA), una nueva desaceleración de la inflación y datos de actividad que confirmaron un retroceso más marcado en julio.
El IPC aumentó 1,7% mensual en agosto, 0,4 p.p. menos que en julio y el menor registro de los últimos 14 meses, acumulando 21,3% en el año y 33,5% interanual. La moderación estuvo explicada principalmente por los precios estacionales, en cambio, los componentes más persistentes mostraron pocos cambios: la inflación núcleo se mantuvo en 1,8% y los servicios aumentaron 2,0%, frente a 1,4% de los bienes.
De cara a septiembre, el IPC contará con un menor aporte desinflacionario de los estacionales y enfrentará nuevos ajustes de tarifas. Electricidad +4,2% (reducción estacional de subsidios), gas +1,4%, colectivos +4,1% y trenes metropolitanos +8%. Con esta dinámica y una suba de 0,6% semanal en alimentos, nuestra estimación preliminar ubica la inflación de septiembre en 2,0% mensual (un escalón por encima de la estimación previa).
En paralelo, los datos oficiales de actividad de julio resultaron inusualmente más débiles de lo previsto. La industria cayó 5,0% s.e. y 4,9% i.a., mientras que la construcción retrocedió 4,6% s.e. y 4,5% i.a.. Parte de estas caídas podría contener factores transitorios, como restricciones energéticas en la industria y una elevada cantidad de días de lluvia en la construcción, aunque la tendencia es frágil. La minería, en cambio, sostuvo una expansión de 3,7% i.a., pese a retroceder 0,9% s.e.. Con estos datos, nuestro estimador de actividad de julio retrocedió a -1,3% s.e. (-0,5% i.a.). La confirmación de la transformación estructural de la economía aceleró los cambios post elecciones y el segmento de transables rezagados exhibe una oferta que ya es similar a la del primer semestre de 2024 (con su correlato en el empleo registrado).
En el frente cambiario, el dólar cerró la semana en $1.510, prácticamente sin cambios respecto de fin de agosto y apenas 0,7% por encima del promedio del mes pasado, mientras que la brecha continuó en torno al 5%. En este contexto, el BCRA redujo nuevamente sus compras en el mercado, con un promedio de apenas USD9 millones diarios, equivalente al 2% del volumen operado, frente al 5% de la semana anterior.
La oferta de dólares siguió encontrando respaldo en las emisiones corporativas, que aprovechan la ventana de financiamiento para anticipar colocaciones, en la previa de la elección de Estados Unidos. La colocación de YPF por USD1.200 millones llevó las emisiones privadas acumuladas en el año a USD11.790 millones, sobre un total de USD19.401 millones. En contraste, la colocación de deuda pública perdió dinamismo ante el aumento del riesgo país y la decisión del Tesoro de no convalidar las tasas exigidas por el mercado. Las reservas brutas, por su parte, se mantienen en la zona de USD50/51 mil millones, mientras que las netas acumulan una mejora cercana a USD9.000 millones en el año, en la antesala del pago de aproximadamente USD800 millones al FMI previsto para fines de septiembre.
Sobre el cierre de este informe se dio a conocer el resultado de la licitación, donde Finanzas rolleó un 103,5% de los $8,1 billones que vencían en total. Un ausente en esta licitación fue el AO29, dada la decisión de no colocar hard-dollar luego del aumento en la tasa de los soberanos en dólares. En el margen descomprime, pero sigue siendo más alta que hace un mes atrás.
Internacional
Tres agendas interrelacionadas vuelven a mover al mundo y a los mercados. Dario Amodei, CEO de Anthropic, abrió este fin de semana una discusión hasta hace poco impensable: bajar deliberadamente la velocidad a la que avanzan los modelos de inteligencia artificial. Sam Altman, Elon Musk y Demis Hassabis acompañaron, con matices, el planteo; Trump y David Sacks, responsable de IA y cripto de la Casa Blanca, se ubicaron del otro lado. Pero Amodei no propone que Estados Unidos desacelere mientras China sigue corriendo. Primero plantea preservar la ventaja de Estados Unidos y sus aliados, restringiendo el acceso chino a GPUs avanzadas y equipamiento para fabricar semiconductores, y recién desde allí negociar límites al desarrollo. La discusión sobre regulación de la IA es también una discusión geopolítica: quién controla chips, cómputo y modelos y quién pertenece al bloque que accede a la frontera tecnológica.
La segunda agenda es la guerra. La escalada simultánea en Ormuz y Bab el-Mandeb volvió a comprometer los dos grandes cuellos de botella del petróleo y llevó al Brent nuevamente por encima de USD100. El shock ya empezó a aparecer en los índices: el PPI de agosto subió 5,4% interanual y el IPC 3,4%, con la energía 16,3% arriba en doce meses. En apenas un mes, el mercado pasó de discutir cuándo podía volver a bajar la Fed a asignar una probabilidad de 86,9% a una nueva suba.
La tercera es la pulseada por la tasa larga. El Treasury a diez años cerró en 4,96% y el de treinta alcanzó 5,37%, máximo del año. Bessent triplicó las recompras del Tesoro hasta USD6.000 millones por operación sin conseguir torcer una curva presionada por inflación, déficit, emisión corporativa y ventas desde Japón, mientras Warsh redobla la apuesta por recuperar credibilidad frente a datos de inflación y empleo que no ayudan.
Las conexiones son directas: restringir el acceso de Nvidia a China y eventualmente ralentizar el CAPEX en IA puede afectar las expectativas de crecimiento de una compañía sobre cuyo precio está apalancada buena parte del mercado; El petróleo vuelven a presionar sobre la inflación y reduce el margen de la Fed; y una tasa larga que Bessent no consigue bajar aumenta la tasa a la que se descuentan esas ganancias.