Tras el anuncio del programa de compras de reservas con señoreaje a partir de enero (cerca del 5% del volumen diario y en función de un programa monetario teórico que les permitiría comprar entre USD10.000 y USD17.000 millones) y la indexación de las bandas cambiarias (t-2), fueron apareciendo una catarata de noticias de la política y de la economía con señales mixtas.
En lo económico, la estadística del INDEC mostró una seguidilla de buenas noticias. El PIB se expandió en el tercer trimestre (0,3% s.e. y 3,3% i.a., 0,2 p.p. menos que lo informado por el EMAE en ambos casos). El desempleo cayó 1 p.p. a 6,6% en el tercer trimestre con un crecimiento del empleo focalizado en cuentapropistas e informales y un aumento de la tasa de actividad de 0,5 p.p. a 48,6% de la PEA. La contracara del mercado laboral fueron los datos del último informe sobre bancos de octubre donde la irregularidad en las carteras de crédito del sector privado y de las familias específicamente, volvieron a subir y totalizaron 4,5% y 7,8%, respectivamente.
Lo más significativo fue el fuerte salto en el superávit de la balanza comercial de noviembre USD2,498 millones (el doble que un año atrás), llevando el acumulado del año a USD9.357 millones (la mitad que un año atrás). El aumento obedeció al incremento en la venta de poroto de soja a China (beneficiada por la baja pre electoral de retenciones y la disputa entre EE.UU.-China) y un importante retroceso de las importaciones ante las expectativas devaluatorias previas a la elección. Los datos fiscales de noviembre también mostraron una mejora en el superávit, con un fuerte ajuste del gasto que más que compensó el deterioro de los ingresos (-14,2% y -9,2% respectivamente) y un superávit primario acumulado en 11 meses de 1,6% del PIB.
Lo político, comenzó con la media sanción de la cámara baja de la ley de Presupuesto 2026 y la ley de Presunción de inocencia fiscal, aunque en la votación en particular el capítulo XI del Presupuesto que incluía la derogación de la ley de emergencia en discapacidad, financiamiento universitario y eliminación de la extensión del subsidio de gas a las zonas frías, no fue aprobado. El traspié obligó al gobierno a recalcular el ímpetu y decidió patear para febrero el tratamiento de la reforma laboral (con dictamen de comisión en el Senado) y asegurar la aprobación del Presupuesto antes de fin de año sin este capítulo avisando que va a buscar espacio en el manejo presupuestario para cumplir el compromiso con el superávit fiscal de 1,5% del PIB. La prioridad es el capítulo VII- De las Operaciones de Crédito Público, que le permite el endeudamiento en Legislación extranjera sin pasar por el Congreso por el 18% del Total de endeudamiento de $225 billones.
La recalibración de las bandas y el anuncio de que el BCRA va a comprar dólares impulsó los precios de los bonos en dólares a paridades récord y el riesgo país cerró en 573 pbs. abriendo espacio para la colocación de deuda en dólares en el mercado internacional una vez destrabado el Presupuesto. La buena noticia para la deuda en dólares impactó inicialmente al revés sobre la deuda en pesos y en la demanda de cobertura. Frente a esto, el BCRA siguió sin intervención en el spot pero volvió a vender dólar linked y futuros para sostener la divisa en un corredor de $1440/1450 (microbanda) mientras el Tesoro usó parte de los dólares que había comprado la semana anterior (block trades) apuntando a asegurar la demanda de deuda en pesos. De momento, el ancla que estabiliza la demanda de deuda pesos, sigue siendo cambiaria.
Al último dato disponible el Tesoro cuenta casi con la mitad de los dólares que necesita para el 9 de enero (USD2.000 millones de USD4.300 millones de vencimientos totales). Falta el ingreso de USD706 millones de la venta de las hidroeléctricas y trascendió que habría un repo “puente” con Bancos para cubrir el faltante hasta la colocación de deuda en los mercados internacionales.
Internacional
La Reserva Federal anunció un programa de compras mensuales por USD 40.000 millones en Treasuries que el mercado leyó inicialmente como una nueva ronda de Quantitative Easing (QE). Sin embargo, por objetivos y canales de transmisión, luce más como Reserve Management Purchases (RMP) no busca comprimir tasas largas ni relajar condiciones financieras para estimular la actividad, sino asegurar un nivel suficiente de reservas bancarias y evitar tensiones en el mercado monetario. La FED actúa preventivamente ante el riesgo de disrupciones en repos, en un contexto de reservas bajas (como % del PBI) y con un bache estacional de liquidez por pagos impositivos de abril, con ecos de la antesala de la crisis de repos de 2019. En paralelo, crece el frente institucional: el mandato de Jerome Powell entra en su tramo final y Donald Trump anticipó que anunciará a su candidato a comienzos de 2026. Kevin Hassett aparece como favorito, con un enfoque “growth-first” que propone acelerar recortes de tasas bajo una lógica supply-side. El último dato de inflación núcleo (2,6% i.a.) refuerza la desinflación, pero la discusión ya es el marco conceptual de la política: un giro podría elevar riesgos de independencia y diagnóstico.
La semana estuvo marcada por decisiones heterogéneas de política monetaria: el Banco de Inglaterra recortó tasas apoyado en una inflación en desaceleración; el BCE y el Banco de Canadá mantuvieron una postura cauta, con inflación cercana a los objetivos; mientras que el Banco de Japón avanzó en la normalización, subiendo tasas ante presiones inflacionarias persistentes. En conjunto, el panorama internacional refuerza la idea de un ciclo monetario global cada vez más divergente, con Estados Unidos enfrentando no solo definiciones de corto plazo, sino también riesgos estructurales de régimen hacia 2026.