Monitor Semanal #851 | “Sweet spot” de dólares

La compra de dólares del BCRA se aceleró en la última semana. Fueron USD963 millones, de los cuales USD457 millones se compraron el viernes. El aumento en las compras no estuvo originado en la liquidación del agro que se mantuvo en torno a los USD104 millones diarios (USD520 millones en la semana) ni el flujo de exportaciones de energía que se mantiene en torno a USD35/45 millones diarios. El flujo se debería a la liquidación de colocaciones de deuda en dólares y a los menores pagos de importaciones. En lo que va abril, la colocación de ONs subió a USD951 millones luego de haber alcanzado sólo USD387 millones en todo marzo. A esto se suma el crecimiento sostenido que muestra el crédito en dólares (en torno a USD100 millones diarios). Frente a esto, las reservas brutas subieron a USD45.431 millones, en tanto las reservas netas en la definición del FMI mejoraron a la zona de USD11.806 millones negativas, reduciendo el desvío en la meta de acumulación a USD8.500 millones.  

La compra de dólares se hizo priorizando mantener el dólar entre $1.370/1.400 y la curva de futuros dentro de la banda original (con el crawl del 1%). La distancia a la banda superior que indexa a la inflación se mantiene en torno a 20%, mientras las tasas de interés siguen comprimiendo. La tasa TAMAR cayó el viernes a 23,44% TNA, 1,95% mensual frente a una inflación que corre al 3% mensual en marzo según nuestro Relevamiento y los datos de la CABA publicados esta semana. Recién en abril, con el freno en los precios de los combustibles que puso YPF, nuestro relevamiento muestra una caída a la zona de 2,3% mensual.  

El recorte en la tasa TAMAR estuvo impulsada, además, por la normativa de la CNV de ampliar la tenencias de depósitos a plazo fijo para los money markets en 10 p.p. Esto permitiría un traspaso de hasta $4,6 billones de cuentas remuneradas a depósitos a plazo fijo, consistente con una liberación de encajes de $1 billon. A los cambios normativos se sumó esta semana el relajamiento del cepo para personas físicas y para empresas (deuda de intrafirma), pero extendió la restricción cruzada de 90 días para aquellos que hacían dólar CCL (esta norma no corre para emisiones primarias si retienen los títulos 15 días) ampliando la brecha entre dólar cable y mep. 

En el informe intentamos armar un programa financiero de pesos y dólares hasta 2027. El compromiso con el superávit fiscal es inclaudicable, aunque con ingresos del Tesoro de 14,2% del PIB en los primeros dos meses del año, 1,4 p.p. menos que lo presupuestado (en parte por baja en las alícuotas en parte por freno al nivel de actividad), el gobierno necesita seguir recortando gastos. Este fin de semana trascendió el pedido del Ministro de recortar 2% los gastos corrientes y 20% los de capital en cada Ministerio montado sobre una caída de 6 p.p. del PIB desde que arribó el gobierno (de 19,5% del PIB en 2023 a 13,5% del PIB en el primer trimestre de 2026). 

Para 2026, con un superávit primario proyectado en 1,4% del PIB (similar al de 2025 y abajo del 2,2% del PIB acordado con el FMI), un rollover del 100% de los vencimientos de la deuda en pesos, emisión en dólares ley local para los vencimientos de capital -USD1.200M-, los desembolsos del Fondo remanentes -USD1.900M- y refinanciamiento del capital de otros organismos internacionales -USD2.000M-, al Tesoro le queda un bono gap en dólares por cubrir de USD5.600 millones. Este deberá ser atendido con un mix entre los dólares que compre estos meses el Banco Central (y se los recompre el tesoro) y los que el Ministro estaría negociando con otros países y/o una eventual salida a los mercados internacionales. Por fuera de esto, al BCRA le quedan vencimientos por USD2.600 millones en el año, en concepto de BOPREAL y REPO, por lo que la aumenta la presión para comprar divisas y no venderlas cuando la estacionalidad no ayude. Realizamos el mismo ejercicio para 2027 y bajo supuestos lineales el bono gap asciende a USD14.000 millones para el Tesoro y USD24.000 millones si incluimos al Banco Central. Este último número desciende a USD15.600 millones si suponemos que se refinancia el capital de la deuda en dólares ley extranjera y el REPO con bancos internacionales del Banco Central.  

En febrero, la foto de la actividad real en Argentina mostró un desempeño flojo. El IPI industrial del INDEC cayó 8,7% i.a. y acumuló una baja de 6,0% en el primer bimestre. En la serie desestacionalizada, cayó 4%, por sexto mes consecutivo ubicándose en el menor nivel desde julio de 2024. El ISAC (indicador de la construcción del INDEC) cayó 0,7% interanual en febrero, aunque todavía mantuvo una suba acumulada de 0,3% en el primer bimestre. En la medición desestacionalizada, la actividad bajó 1,3% mensual 

Internacional 

La tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán alcanzada el martes pasado para liberar el Estrecho de Ormuz y su correlato sobre la caída en el precio del petróleo a niveles de USD91/92 el barril, el rebote en los mercados y el desplome en la volatilidad, empezó a resquebrajarse a poco andar. Casi inmediatamente, la escalada en el bombardeo al Líbano de Israel y durante el fin de semana las noticias de que la negociaciones encabezadas por el Vicepresidente Vance se trabaron en el punto sobre el compromiso al desarme nuclear. 

El conflicto deja abierto el canal más sensible para la macro global: la energía. Un petróleo alto vuelve a tensionar la inflación, complica la actividad y mantiene elevadas las tasas largas en Estados Unidos. En ese marco, el antecedente de la guerra entre Rusia y Ucrania funciona como advertencia: un nuevo shock energético podría frenar la desinflación global y obligar a los bancos centrales a sostener por más tiempo un sesgo contractivo, o incluso a interrumpir los recortes de tasas que algunos ya habían comenzado.  

Accede a tu cuenta para descargar el contenido