Monitor Semanal #852 | “Sweet spot” de dólares: segunda Parte

El miércoles pasado el Fondo Monetario Internacional anunció se alcanzó un Staff-Level Agreement por la segunda revisión del Programa EFF que estaba trabada desde enero. La aprobación final del Board quedó sujeta al cumplimiento de “medidas pendientes” que se entiende habrían sido cumplimentadas el mismo jueves con el BCRA reestableciendo el corredor de pases (tasa activa al 25%) y la reducción al 65% de la integración diaria de encajes. La contracara de la revisión es la liberación del desembolso pendiente por USD1.000 millones que se entiende ocurriría antes del próximo pago al FMI de USD800 millones a principios de mayo.  

A esto se sumó el anuncio del Banco Mundial de que estaría trabajando en la entrega de garantías por USD2.000 millones a los que se sumarían USD1.000 millones adicionales entre la CAF y el BID para avanzar en “préstamos comerciales” (se entiende del Tesoro) con Bancos Extranjeros sin especificar condiciones ni plazos; se aclaró que no es para un Repo ni tampoco para la emisión de Bonos. Si bien esto descomprime el corto plazo cubriendo la mitad del bono gap del Tesoro en 2026, en principio no es evidente ayude a despejar la pared de vencimientos en 2027 frente a la incertidumbre electoral.  

En el plano cambiario, en el acuerdo alcanzado con el FMI establece que el Banco Central debe acumular reservas netas por al menos USD8.000 millones en 2026 de los cuales ya acumuló USD3.200 millones. Asumiendo los desembolsos remanentes del FMI, el programa de colocaciones local, desembolsos de organismos por el equivalente a los vencimientos de capital y la colocación de “créditos comerciales” con garantías por USD3.000 millones, resta comprar USD9.200 millones (en promedio USD187 millones diarios hasta junio o USD52 millones diarios hasta fin de año). Por lo pronto en la semana compró USD595 millones (38% menos que la semana anterior) en un contexto donde el riesgo país finalizó en 519 pbs con un dólar mayorista en $1.361 y una brecha contra el CCL en 7,1%. En lo que va del año el BCRA compró reservas por USD6.020 millones.  

Con la reintroducción de los pases activos y la flexibilización de los encajes el BCRA busca otorgar mayor previsibilidad al sendero de tasas y fomentar una reducción en los spreads bancarios para reducir la mora y empezar a reactivar el crédito. Si bien el mercado viene convalidando una compresión en los rendimientos de las LECAP, las expectativas de inflación de corto plazo reflejadas en las curvas CER se mantienen elevadas, sugiriendo que los inversores perciben un ritmo de desinflación más lento. En la última licitación el roll over fue del 127% y un 25% de los $9,92 billones colocados se patearon para después de la elección.  

En el frente fiscal el compromiso con el superávit primario reestablecido en el staff report en 1,4% del PIB en 2026 requiere un recorte del gasto que acompañe la caída en los ingresos. En marzo, la caída en los gastos alcanzó a 5,8% i.a. en términos reales y acumula en lo que va del año una caída de 5%. El ajuste sigue recayendo en prestaciones sociales, subsidios económicos, transferencias a provincias y gastos de capital. Sin embargo, el propio informe del FMI advierte que el margen para profundizar estos recortes es limitado, ya que la debilidad de la demanda interna comienza a retroalimentar la caída de la recaudación, planteando un riesgo de círculo vicioso para la sostenibilidad de los ingresos fiscales en el corto plazo. 

La inflación de marzo de 2026 se ubicó en el 3,4% y acumula en lo que va del año 9,4%. En el mes estuvo impulsada por el salto en Educación (+12%), y por aumentos en transporte, derivados de la suba de combustibles (impactó en el mes un 9% de la suba de 22% registrada hasta el freno por 45 en las subas anunciado por YPF) y por el precio minorista de la carne (5,6% a pesar de la caída en los precios mayoristas). La inflación núcleo en 3,2% refleja una inercia persistente y un encarecimiento en dólares de la economía (+18% desde la elección de octubre). Nuestro RPM con tres semanas relevadas proyecta para abril un descenso entorno al 2,5% mensual.  

Internacional 

El anuncio de reapertura del Estrecho de Ormuz del miércoles pasado no terminó de consolidarse. Inicialmente, la señal de acuerdo redujo el riesgo de interrupción en los flujos y provocó una rápida corrección del petróleo con un WTI que llego a cotizar cerca de USD80 el barril, con los mercados empezando a descontar una normalización en el muy corto plazo. Sin embargo, en los días siguientes esa dinámica perdió consistencia: si bien formalmente se habilitó el tránsito, los flujos se mantuvieron frágiles y condicionados. Durante el fin de semana, la continuidad del bloqueo estadounidense sobre Irán —con ataques a embarcaciones y mayor fricción operativa en la zona— reintrodujo incertidumbre sobre la seguridad y estabilidad del paso.  

El segundo mensaje vino del FMI, que recortó su proyección de crecimiento global a 3,1% para 2026 y 3,2% para 2027. El FMI puso el foco en la persistencia de desbalances externos globales cada vez más marcados. En esa lectura, Estados Unidos sigue concentrando el déficit externo, China el superávit y la eurozona mostrando exceso de ahorro con insuficiencia de inversión. Dentro de ese triángulo, el caso más sensible es China. El FMI remarcó que continúa creciendo con una composición cada vez más desequilibrada: menos apoyada en consumo interno y más dependiente de producción industrial y exportaciones. El superávit externo chino ya no aparece solo como señal de competitividad, sino también como la contracara de una demanda doméstica demasiado débil. Por eso, el FMI insiste en que el rebalanceo global no pasa por más proteccionismo, sino por correcciones internas: más consumo en China, una consolidación fiscal más creíble en Estados Unidos y más inversión en Europa.  

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